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Ayer me fui a corregir una curva que hay entre Fuentelahiguera de Albatages y Viñuelas. Una curva que conozco desde hace mucho tiempo y que, este sábado, se puso un poco tonta. Era mediodía y aún estaba en umbría, y lo iba a estar todo el día porque el sol, a estas alturas del año, ha perdido bastante fuelle. El suelo estaba mojado y no había más de cinco grados. Es decir, el tema estaba complicado.

El lector recordará que hace unos días coloqué a La Carabela unas estriberas montadas sobre las protecciones del motor, y este sábado iba yo, más chulo que un ocho, con los pies por delante, gozando del frío de la Campiña. Al tomar esta curva lo hice a 70. La curva es de 80 pero me gusta ir por debajo cuando tranquileo por ahí. Aun así, con los pies puestos en las estriberas, resulta que la moto no gira. No giraba a la derecha y me comí la curva a derechas. Invadí el carril contrario y menos mal que no venían coches porque aquello podía haber acabado muy mal. Y además, toque el freno delantero, suave, de varias veces, pero toqué el freno delantero en una curva a derechas, con el suelo mojado, en zona de umbría y a cinco grados de temperatura. Es decir, hice todo lo que no hay que hacer. Tenía los pies en las estriberas, la moto no se inclinaba y no podía tocar el freno trasero porque me parecía que si movía los pies me iba a ir al suelo de todas maneras, cosa que no ocurrió, gracias a Dios.

Y es que mi amigo Pelu tiene razón. No sé si es por el reparto de pesos o por qué, pero la moto no se conduce igual con los pies delante. Y aquí, supongo, entra el concepto de geometría de la moto o la arquitectura mecánica, o como se llame eso que hace que las motos estén diseñadas de determinada manera. Street, Harley-Davidson Street, o sea, moto callejera. Una moto para la ciudad. La postura que trae de fábrica hace que el motorista vaya con los pies hacia abajo, con las rodillas flexionadas a algo menos de 90 grados, es decir, sujetando la moto precisamente para asegurar la maniobrabilidad. El lector, hasta aquí, podrá pensar que este maraudero novato no sabe conducir, y seguramente tendrá razón. Voy descubriendo cosas, no tengo ciencia infusa, cometo errores con frecuencia y, por lo que veo, necesito la dinámica de ensayo-error para progresar en el manejo de la moto.

Las estriberas nuevas son para la autovía. Son para las carreteras sin compromiso en las que no tienes que cambiar de marcha con frecuencia. Solo están para eso, para las carreteras en las que no hay que tumbarse ni un poquito porque la Street XG750, si no se conduce con los pies en su sitio, no se tumba.

Ayer domingo corregí esa curva, y ya está. Claro, es que ayer salí con la moto y con el sol. Precioso día para llegarme hasta el pantano de El Atazar solo, solamente. Preciosamente viajado por lugares llenos de campos en los que el cereal asoma por entre los terrones. Qué tendrá el campo, qué tendrán los campos y las montañas, qué tendrá la moto, qué tendrán los domingos, que tendrá la vida… que hace que el frío deje de tener tanta importancia?

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