Con toda inflexibilidad (experiencia en Harley-Davidson Capital Madrid)

harley-davidson
Harley-Davidson Capital (Madrid)

No sé si sabe el lector que ando detrás de cambiar de moto. La Carabela, moto fiable donde las haya, ha cumplido sobradamente su misión: meterme en el mundo Harley-Davidson y llevarme a lugares fantásticos y desconocidos por mí.

Quiero cambiar de moto a una mayor, aunque solo sea un poco mayor. Quiero que sea otra HD, pero no me gustan las más gordas (de la Dyna para allá). Me gusta el rango medio de la marca, entre 883 y 1200. De ahí para arriba me parecen motos que no son para mí (todavía). Estoy hablando de las Superlow, de la Iron, de la Forty Eight y de la Roadster. Dentro de este rango, la que más me gusta es la Forty Eight pero la he descartado por los siete litros. Siete litros no son para mí, aunque sea la moto más bonita del mundo. El asunto está, ahora mismo, entre la Superlow y la Iron y creo que esta batalla la va a ganar la Iron, y si es la Olive Gold, mejor.

He comenzado a buscar por ahí, a ir a sitios, a hacer llamadas telefónicas. Uno de los sitios en los que he hablado ha sido en Capital Madrid. Me han atendido amablemente, como siempre. Pero me han atendido con inflexibilidad. Con una inflexibilidad sorprendente, hasta tal punto que me he quedado pensativo. Ya compré allí una moto y allí tenía pensado seguir. Pero creo que no va a ser así.

El Chapter de Madrid, ligado a este concesionario, me pidió material audiovisual para hacer una promoción para su próxima edición, material que les regalé. También les regalé el video de la cita del 15 de octubre de 2016 en el Centro Comercial Gran Plaza 2 de Majadahonda. Es decir, he colaborado con ellos en alguna cosa desde la gratuidad.

Ahora, que toca hablar de la compra de otra moto, lo que he recibido es el mensaje de que lo único que me interesa es tu dinero. Ese es el mensaje que me ha parecido que está bajo las frases que me han ido diciendo. No quisiera meterme en una relación en la que la otra parte va diciendo qué y por dónde, y yo obedezco sin más, sin posibilidad de modificar nada. Solo pagando. Con todas las posibilidades cerradas: no hay descuentos, hay una valoración extremadamente baja de la moto actual, hay que comprar la segunda plaza y su homologación…

No me gusta pensar que comprar un vehículo es establecer una relación vertical, de arriba abajo, tratar con alguien superior que te impone todas las condiciones que tienes que aceptar obligatoriamente. No me gustan las tiendas en las que mantienen con honestidad y transparencia el hecho de que lo que desean es el dinero del cliente.

Me gusta ir a un sitio en el que hay diálogo, hay condiciones que se pueden modificar, cosas que se pueden cambiar, valoraciones que se pueden discutir, condiciones que se pueden mover. Me gustan los sitios en los que el papel del cliente no es solamente poner el dinero.

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