IMG_8919Ayer por la tarde, que hacía calorcito ma non tropo, salí a dar un paseo. Las condiciones han cambiado mucho y quería ver. Quería ver. Y vi. Valdepeñas de la Sierra fue lo primero que se me ocurrió, pero como el acceso al pueblo es tan así, me lo salté. Pero no me importó porque la carretera que llevaba iba directa a El Atazar.

Moto nueva y vista nueva. Dos condiciones que han cambiado mucho y en muy poco tiempo mi forma de sentir, de ver este fascinante mundo de divertirse con la moto, de tranquilear, de hierrear (incluso de yerrear –recuerdo al lector mi afición por equivocarme tantas veces-).

La Iron XL883N es una moto muy buena, me parece. Pero no puedo evitar compararla con La Carabela, con la que pasé veintidosmil ratos estupendos. Ahora puedo certificar que la Street es una gran moto. Tiene una aceleración francamente buena. Es una moto más para autovía y para ciudad, me parece. Quizá no es tanta moto para curvas, que también. Desde luego la Iron acelera menos y, por ello, se me revela como una moto mucho más tranquila. Puede ser que haya algo técnico en la Street que hiciera que tocar el acelerador fuera salir zumbando de forma instantánea, cosa que la Iron no hace. La Iron acelera de otra manera, y me alegro por ello porque creo que esto rima con mi verbo motero: tranquilear. Esto no quiere decir que La Cabezota no acelere, que lo hace y muy bien, solo que lo hace de otra manera, quizá más al son de mi estilo personal.

En las curvas, la Iron se me comporta fenomenal. Será por la cuadratura del círculo estritero, será porque es más alta, será porque el piloto hace una sola pieza con la máquina, no lo sé. Lo cierto es que curveo mucho mejor. Puede ser placebo, puede ser el saber que llevo ABS por delante y por detrás, o puede ser que voy creciendo. Lo cierto es que ayer, a la vuelta de la Nordic Mist que me tomé en Atazar pueblo, la carretera era mía.

La otra condición ha sido más importante y más determinante para mis aventuras de motero y para mi vida. Ahora, ya operado de cataratas, veo. Ver, de la segunda conjugación motera. Ahora puedo rodar, puedo viajar, puedo tranquilear, puedo hierrear viajando hacia el sol, hacia el este, sin perder el norte. Así que, con estas dos nuevas condiciones, creo que voy a tener que repetir todas las rutas que he hecho porque no lo he visto bien.