IMG_0618Hoy era la fiesta de Santa Teresa de Jesús. A poco que el lector me siga, se habrá dado cuenta la debilidad que me suscita una personalidad histórica como la de Teresa Sánchez (28 de marzo de 1515 a 4 de octubre de 1582). Vivió 67 años, cosa que no está nada mal para aquel siglo XVI. Pienso que aquella mujer era una motera. Una motera de verdad, de un lado para otro, yendo a hablar o tratar un asunto con una monja o con un obispo, y vuelta al camino. La santa de los caminos, la que veía a Dios entre los pucheros (o entre los carburadores).

También conoce el lector que tengo tres hijas: la Preferida, la Predilecta y la Favorita. La favorita se llama Teresa de Jesús, como la santa de Ávila, y como hoy ha sido su santo, la he preparado un regalo especial: ¡una ruta! La niña tiene nueve años y siempre sonríe y siempre está haciendo cosas y trabajos manuales y cocinando y limpiando la mesa y jugando con el patinete y leyendo un libro y viendo la tele y jugando con el iPad y echándose encima de su padre y echándose encima de su madre y peleándose con sus hermanas y… una niña! Se ha llevado su casco y su chupa vaquera, se ha intentado poner su cierre de doble hebilla, se ha incrustado sus gafas y hale, adelante! Pero antes, claro, ha tarareado La Grange, de ZZTop, haciendo así, como si tocara la guitarra.

Hemos hecho una superruta de 10 km de ida y otros 10 de vuelta. No hacía frío y el tráfico era escaso. El destino era llegar a Talamanca del Jarama y hemos ido a 60 Km/h, una velocidad de vértigo, lo suficiente como para que la niña no saliera volando. He de decir que agradece el respaldo de Fende. Al llegar a Talamanca hemos buscado el lugar idóneo para parar y tomar algo. No se confunda el lector, que hemos parado en la tienda de chuches donde se ha comprado una buena bolsita, eligiendo pieza a pieza.

A la vuelta hemos hecho el camino inverso. No le ha dado tiempo a saludar a un motero que venía porque le ha pillado mirando para el otro lado. La pobre tiene que ir con la cabeza para la derecha o para la izquierda para poder ver algo.

Este ha sido el día, una ruta con Teresa. Me he sentido más motero que nunca, responsable, cuidadoso, atento, prudente. No hay nada como llevar un tesoro encima como para sacar lo mejor de ti y ofrecérselo a la persona que tienes cerca.

Legislación sobre niños en moto (según Mapfre):

El Reglamento General de Circulación establece dos circunstancias relativas a su edad en la que pueden los niños ir en moto como pasajero:

  • Norma general: el pasajero debe ser mayor de 12 años.
  • Excepción: los mayores de 7 años podrán ser pasajeros en una moto siempre y cuando el conductor de esa motocicleta o ciclomotor sea su padre, su madre, su tutor o personas mayores de edad por ellos autorizadas.

El resto de condiciones son las mismas que las del pasajero adulto: se debe utilizar un casco homologado y de la talla correspondiente. La posición debe ser a horcajadas y con los pies apoyados en los reposapiés laterales. Además, el niño siempre debe ir detrás del conductor y nunca entre el piloto y el manillar de la moto.

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