Cabeza, manos, corazón

Vivir en la paradoja no es fácil, ni divertido, ni deseable. No conozco a nadie que elija vivir ahí. Quiero tener moto pero no quiero tener moto. Quiero conducir levemente pero no quiero conducir levemente. Quiero rodar despacio pero no quiero rodar despacio. Es un tema de opciones, es un asunto de decisiones. Por cierto, tengo que decir que últimamente ruedo tan despacio con la Cabezota que llevo puestas las gafas de leer.

Rodar en moto es como vivir. Es un asunto lleno de contradicciones, y todas las opciones pueden ser buenas y posibles. Quiero pero no quiero. Hago pero no hago. Voy pero no voy. Rodar en moto es como trabajar. Es un asunto lleno de contradicciones, y todas las opciones son buenas y posibles. Quiero pero no quiero. Hago pero no hago. Voy pero no voy. Rodar en moto es como amar. Es un asunto lleno de contradicciones, y todas las opciones son buenas y posibles. Quiero pero no quiero. Hago pero no hago. Voy pero no voy. 

Todas las personas tenemos tres herramientas a nuestro alcance: tenemos cabeza, tenemos manos y tenemos corazón. Y en estos días en los que pasamos de la certeza a la incertidumbre y de la incertidumbre a la paradoja, me confirmo en esas tres herramientas universales: cabeza, manos y corazón. Hay que saber, hay que hacer y hay que querer. Conocimiento, habilidad y vocación forman parte de la cuenta de la felicidad que buscamos cada día.

Para rodar en moto hay que tener cabeza. No se pueden hacer tonterías. Hay que ir vestido para la ocasión y hay que tener un motivo lo suficientemente absurdo como para hacer doscientos kilómetros con un fin indefinido. Para rodar en moto hay que tener manos. Hay que saber manejar, cuidar las situaciones, elegir las que no son peligrosas, plantar los pies en el suelo y actuar conscientemente todo el tiempo. Para rodar en moto hay que tener corazón. Hay que querer pasar frío y hay que querer pasar calor. Hay que despreciar la comodidad del aire acondicionado del Hyundai y buscar la incomodidad del sudor que se ha secado y te escuece por las costuras de la ropa. Hay que poner en la parte de arriba del querer un querer ilógico, como todos los quereres. 

Conocimiento, cabeza, sentido para rodar; habilidad, experiencia que se gana, empeño; y querer, amar, desear. Es decir, cabeza, manos y corazón.

Como en la vida, para rodar en moto tienes que encontrar tu sitio, tu proporción, tu signo. Saber aceptar, saber renunciar. Saber, hacer, querer.

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