Se acabó la moto

Se acabó. He vendido la moto. Acabo de dejar de ser motero y ahora ya soy una persona normal, o eso quiero creer. Se me rompe el corazón y se me rompe el alma para que el cuerpo viva pero es que, sin cuerpo, el alma se me va y el corazón… ah, el corazón, el señor del castillo, no tiene que derrumbarse y tiene que vivir hasta que no haya nada más que hacer. 

He recopilado todo el contenido en una nueva publicación, la he editado y la he puesto a la venta en Amazon tanto en formato epub como en libro en papel.

He escrito este libro de la misma forma que un niño hace un dibujo. A un niño le pones los lapiceros y el papel y le dices que pinte a mamá, y el niño no mira a su madre. El niño, lo que pinta, es la imagen que tiene de su madre. No necesita el modelo, ni siquiera la mira, porque los niños pintan lo que tienen dentro. De la misma manera, amigo lector, no busques realidad en estas páginas porque lo único que vas a encontrar es lo que escribo mirando para adentro.

Este último libro es un canto a la alegría, es una alabanza al mundo. Es un canto a la palabra escondida, es un canto a la imagen robada, es la rendición a la amistad. es donde se me ha quedado quieto el corazón. 

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