Quedarte solo

Sacas la moto y caes en la cuenta de que cuanto más fácil es el camino más gente te encuentras. Una buena autovía bien trazada y bien asfaltada y bien señalizada es un lugar de tránsito estupendo para llegar a tu destino. En realidad, es un lugar de tránsito estupendo para llegar al destino que alguien ha preparado para ti… y para otros tantos miles de conductores: el centro comercial, la playa de Granadella o el mirador de la Alcarria. Es fácil porque ya te dicen dónde tienes que parar de la misma manera que en las series de televisión te avisan de cuándo te tienes que reír. La autovía moderna la han hecho para ti, para que te sientas seguro, para que, viendo que todo el mundo va por ahí, tú también sientas que perteneces a esto.

Por las carreteras convencionales ya no te encuentras tanta gente, y eso de que no pase mucha gente por ahí te genera cierta desconfianza. Esta carretera no lleva a ninguna parte, no hay nadie por aquí, el asfalto no está en buenas condiciones. -Te has equivocado de camino, dice la voz que te acompaña. Te has equivocado porque no hay nadie, porque no hay postes de la luz ni de teléfono, porque no hay gasolineras y porque no hay cobertura. Es mejor no ir por aquí porque no ves referencias sociales ni personales que te digan dónde estas, porque la sola sensación de creer que te has perdido te hace perderte de verdad.

Por caminos de tierra… por caminos de tierra no hay nadie. Los caminos de tierra tienen baches, tienen piedras, tienen charcos, no tienen quitamiedos, y circulan por sitios desconocidos en los que no se anuncia nada que salga por televisión. No pone Mediamarkt a 1 km. ni pone El Corte Inglés ni pone Carrefour 2×1. Solo hay mosquitos, zarzas, calor, frío, lluvia y barro. Y hay vacas, y agua de río, y en ninguna de esas cosas que te encuentras pone Mercadona. ¿Cómo se te ocurre beber de esa agua? De esa vaca sale leche aunque no ponga Pascual en el culo de la vaca.

En estos tiempos de pandemia el motero puede observar cómo la sociedad que nos envuelve se vuelve más temerosa, más miedosa, más dispuesta a seguir a cualquier líder con tal de que nos mantenga juntos, cerca los unos de los otros, y que nos lleven por amplias autovías que, aunque no ofrezcan paisajes y no nos muestren la belleza de las cosas, apunten a un futuro organizado.

Viajar solo en moto, viajar por carreteras pequeñas, no transitadas, con el asfalto roto, carreteras que desaparecen porque el tiempo las ha olvidado, circular así, digo, hace que pierdas tus referencias habituales y que acabes encontrándote solo. Y claro, lo malo de estar solo es que te encuentras contigo mismo, con lo que eres y con lo que llevas dentro. Si no quieres llegar a este punto, por favor, no te compres una moto. ¿Quién decía que lo más revolucionario era asomarse por la valla para ver al vecino, que esa era la gran aventura? Pues yo digo que la gran aventura es quedarte solo y mirar para adentro.

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