img_6592

Ayer quise conocer el Monasterio de San Juan, en Valfermoso de las Monjas (siglo XII). Este monasterio benedictino es el más antiguo de la provincia de Guadalajara. En el hondo valle del río Badiel, entre los términos de Argecilla y Valdearenas, está el pueblo de Valfermoso y, en el mismo valle, junto al río, el monasterio.

A Valfermoso de las Monjas se llega por la carretera que sale desde poco después de Torre del Burgo y antes de llegar a Hita, donde sale río Badiel hacia arriba. Atravesando pueblos como Valdearenas, Muduex y Utande, y discurriendo por un ameno valle cuajado de arboledas y lomas de encina y roble, se llega antes al Monasterio de San Juan que al propio pueblo de Valfermoso.

El Monasterio es un lugar encantador, silencioso y arropado del verde oscuro de los bosques y las alamedas junto al río. Pero me quedé sin visitarlo porque estaba cerrado. Supongo que habrá que pedir cita o ajustarse a los horarios de la comunidad. No lo sé. Pero me encantó ver una columnita de humo saliendo por una de las chimeneas en medio de ese silencio que salía de los muros conventuales. Precioso.

Quise salir a media mañana para evitar el bajo cero que tan poco me gusta. Aun así, y circulando despacio, el frío en los pies fue muy intenso. Un paseo bonito, con paisajes muy atractivos a pesar de la sequedad de este recién estrenado invierno, bajo un precioso pero poco eficiente sol. La carretera estaba muy vacía, por lo que me atiborré a tranquilear a la ida. La vuelta la tuve que hacer por la autovia porque… porque pasé MIEDO. Miedo con mayúsculas. El caso es que me encontré con tres tramos, de unos cien metros cada uno, en los que el firme de la calzada estaba de color blanco. Pensé que podía ser sal, pero me dí cuenta de que no lo era. Lo blanquecino subía por la ladera unos diez o quince metros y la textura, visualmente hablando, se correspondía con la del hielo. Uf. Qué mal rato! Pero lo cierto es que se me dio bien y no tuve sobresaltos. La situación fue peor en otros tramos que estaban bastante cubiertos por la arena que van derramando los tractores. Ahí la rueda trasera patinó bastante más que en el hielo. Por eso fue que la vuelta la hice por la autovia.

Yo no me aburro en autovia. A veces tengo miedo en la moto. No me gusta correr. Me gusta ir en bajas siempre -o casi siempre-. Me gusta ir sin prisas. Me gusta salir temprano y volver pronto a casa. Sé que todas estas cosas no son propias de un buen motero pero no me importa.

img_6587

img_6584

img_6590