Media vuelta

Claro, andaba yo pendiente de salir de nuevo con la Harley-Davidson Street XG750. Quería hacer unos pocos pueblos como Chiloeches, Pozo de Guadalajara, Aranzueque y Renera. Unos 70 km. Pero en este invierno alocado y primaveral por lo indeciso de su comportamiento no hay manera. Creo que el Tiempo hoy se ha vuelto a equivocar, porque la previsión en mi zona era de nubes, sin llover, desde las 10 de la mañana hasta bien entrada la tarde. Alguien debería decirle al Tiempo que se tomase las cosas con más rigor.

Lo primero que he hecho ha sido esperar prudentemente a que los asfaltos se secasen un poco. Tras la espera he caminado hasta el aparcamiento donde, una vez más, se me ha hecho el culo pepsi-cola al ver esa Iron casisinusar tapada por una manta. Un día de estos… Lo cierto es que he arrancado la Street y me he disfrazado.

Salgo a la calle y, lo primero, me encuentro unas poquitas gotitas que se me empiezan a pegar en el visor. Pero no me ha importado. Pues no voy, he pensado. Y como también quería comprobar la presión del neumático delantero he ido hasta una gasolinera que frecuento poco, la verdad.

La Street lleva delante un neumático Michelin Scorcher 11 (100/80)-17´ al que, según el manual del propietario, le corresponden 2,34 kPa. En las últimas salidas había observado que la rueda flaneaba un poco, y esta es la tercera vez que inflo el neumático desde el mes de mayo del año pasado. Lo cierto que es que ahora va bien. Lo he comprobado callejeando, que es a lo que me he dedicado este rato de chispeo extemporáneo.

Visto el panorama, no quería salir a la carretera, por lo que he aprovechado para practicar la conducción llovida por ciudad: frenos, curvas, marcas blancas en la calzada, tumbones, peatones que se cruzan y coches que no saben lo que hacen. En fin, que me he dado la vuelta.

También he estado inspeccionando el estado de ambas gomas pero claro, yo no soy un experto en el tema. La moto está rodando desde finales de mayo de 2016, no sé la fecha de fabricación de las Michelin, ya tienen 17.000 km y hago conducción siempre por asfalto y de forma poco exigente (ya sabe el lector de mi afición por tranquilear). Se puede observar su estado en sendas fotografías.

Al llegar de nuevo al garaje he aprovechado para secar un poco la moto y, al salir caminando, se ha puesto a llover en serio. Me he alegrado de haber acertado porque sigue sin gustarme conducir lloviendo mientras no haya aprendido a conducir llovido.

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