Solitudine

Harley-Davidson

Lo cierto es que no aprendo. Me sigo levantando el primero y salgo temprano con la moto. ¿Primerear, lo llaman ahora? Pues primereando voy.

Tras unos días de parón. La vida viene como viene y cada uno modifica su trayectoria de acuerdo con las corrientes que le pasan cerca o que le inundan. Y además, como el lector sabe, el tiempo no ha acompañado hasta hoy, Día internacional de los trabajadores, primero de mayo, que no quiere olvidar el asesinato de aquellos mártires en Chicago. Así que me he vestido de torero y me han dado las nueve pasando junto a las Carmelitas. Fresquito mañanero que se ha convertido en aire congelado una vez pasado Tamajón. Se me han helado las manos y los pies a la ida pero, una vez estando en el destino final, Campillo de Ranas, el sol se ha vuelto amable y ha hecho lo que todos esperamos de él.

Han sido sesenta y cuatro km de paseo en soledad. Me acordaba de la canción de Laura Pausini que, aunque no tiene nada que ver con mi aventura de hoy, coincide en la palabra que da título a este post: solitudine.

La solitudine, la soledad, ha sido de nuevo la compañera ideal. El frío, el verde mar, la blanca carretera y los pueblos negros, la Harley y yo. En esta certera combinación se me ha presentado un elemento que ha querido entrar a jugar: el pico Ocejón, que se ha empeñado en señalar el norte de la ruta todo el tiempo. Y lo ha hecho muy bien, majestuoso como buen alumno del Ararat que sin duda quiere ser.

Campillo de Ranas está justo antes de Majaelrayo. Queda a la izquierda y su Ayuntamiento sugiere al viajero que deje el coche a la entrada. Un pueblo cuidado y amable que todavía estaba casi vacío de turistas. He estado hablando un cuarto de hora largo con un lugareño cuyos padres emigraron a Madrid en los setenta buscando mejor vida. Qué pena que la inteligencia acabe yéndose de su cuna. He paseado por entre las pizarras, he tomado el sol y me he ido sin más. Ya volveré.

Al paso por Tamajón la Carabela ha recibido los elogios de un pedazo de Vulcan y ha podido saludar a la prima de la Clementina. Así como nadie y yo íbamos, el tráfico de la vuelta ha sido tremendo. Coches que invaden el carril contrario, coches a muy alta velocidad, coches inconscientes. Lo cierto es que ha sido una mañana estupenda para respirar y para reposar la cabeza.

IMG_8121

IMG_8134

IMG_8125

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: