Las comparaciones… ¿son odiosas?

BMW F750GS

Las comparaciones son odiosas… o no. No lo sé. Lo que sí que sé es cómo es una Harley-Davidson y cómo es una BMW. Al menos, lo estoy aprendiendo. Y en ese aprender, en ese cambio intencionado, en esa decisión que me pone en otro sitio o, mejor dicho, que me consolida en el sitio en el que me he tenido que poner, ahí, digo, está la novedad.

Mi problema -uno de ellos- es que no sé de motos. No sé de motos y conduzco mal. O sea, que soy mal motero. Soy mal motero de motos pero soy buen motero de motería. Y como no sé mucho, las cosas que opino realmente no valen casi nada. Pero no me importa porque mis opiniones son solo mías y nadie está obligado a compartirlas. Eso me libera y me deja el campo expedito para escribir lo que me parece. Vaya esto por delante.

En esta entrada voy a escribir sobre las diferencias que encuentro entre la Iron 883 y la F750GS. Sí, son dos motos que no tienen nada que ver. Tienen dos ruedas cada una y punto. Bueno, en realidad sí que tienen mucho que ver, y es que ambas han sido mías y eso las hace pasar a la historia de mi vida, que no es cosa menor. Voy a escribir sobre algunas cosas. Algunas de ellas son objetivas y algunas de ellas son subjetivas.

Lo primero que voy a decir tiene que ver con la postura. Llego al suelo con los dos pies y, sin forzar nada, llego casi con las dos plantas, por lo que no me supone un problema de manejo. El lector sabe de mi torpeza en corto y eso va a seguir siendo así. Me llama la atención el giro del manillar, que es independiente del movimiento de la cabeza de la moto. Eso me ha traído alguna dificultad durante los primeros días.

¿Calidad? El concepto de calidad tiene un montón de derivas y no me siento capaz de objetivarlas todas. Puedo decir que, como dicen en los videos americanos, la moto “se siente de calidad”. Los plásticos, las chapas, lo que se ve del motor, esos tubos y botes llenos de no sé qué, la pantalla de información, los frenos… Ciertamente, una vez tocada y montada, puedo decir que me parece que es una máquina de una gran calidad aparente.

El comportamiento. Tendría que entretenerme un rato en definir qué es el comportamiento de una moto, pero claro… Lo más que se me ocurre decir es que antes, la inteligencia la ponía el motero, la tenía que poner yo. Ahora me da la sensación de que la inteligencia la pone BMW. La moto tiene un montón de botones, de modos de conducción, de sistemas de no sé qué… de los que no me pienso ocupar demasiado. He podido comprobar en dos ocasiones (la mujer que salía a la carretera mirando para el otro lado y la zona de curvas repleta de grava) que la moto sabía qué hacer. No se puede imaginar el lector lo que me alegro de que la moto sepa cómo frenar cuando yo aprieto la maneta y de cómo hacer para que la moto no derrape sobre la grava. Es decir, antes yo tenía que saberme la lista de los Reyes Godos y ahora solo necesito saber dónde encontrarla (como todo en estos años líquidos).

Lo que eres y lo que puedes hacer. Ser y hacer, en este caso, no son términos que yo contraponga. Lo que sí que hago es balancearlos y decir que sobre una Harley-Davidson hay más ser y sobre una BMW hay más hacer. Ahora, con la F750GS, me da la sensación de que está a mi servicio para hacer cosas. Ahora veo los días por las posibilidades que ofrece una moto de aventura (o de casi aventura). Una moto que me acerca a la vida, a la vida real, que me separa de lo antiguo y me lleva a lo nuevo y que me va a permitir estar pendiente de otras cosas, de otros paisajes.

La vendedora me preguntó qué es lo que más me gustaba de la moto. Me hizo esa pregunta pensando que yo contestaría algo sobre lo bonita que es, lo que corre, la presencia imponente, los modos de conducción, la comodidad… Yo, sin dudarlo, le dije: -Esto, mientras señalaba el logotipo de la marca alemana. Ella se sorprendió por la respuesta pero inmediatamente se complació por la explicación que le di sobre el asunto. Y sonrió. Y yo también.

BMW F750GS
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2 comentarios sobre “Las comparaciones… ¿son odiosas?

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  1. Enhorabuena por la nueva adquisición! Puede que no sepas de motos, pero de seguro que sabes y mejor que nadie es de las sensaciones que te produce llevarlas, así que si disfrutas con ella no hace falta más.

    Eso sí, guarda un rinconcito en tu corazón para los recuerdos de las dos Harleys que tanto disfrutaste en su momento 😉

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