Dejadme solo

Un corzo, un zorro, un olivo, un románico y un pitillo. La ruta a Valdeavellano, la nada de ruta a Valdeavellano a once grados el diecisiete de agosto. Bien temprano. Un corzo jovencito y maleducado que ha cruzado sin mirar porque le sobran patas para eso y para mucho más. Un zorro colorado tan largo como su cola que se ha parado a escuchar mi soniquete. Una iglesia románica del siglo XII, la de Santa María Magdalena, que conserva pintura al fresco en el interior que no he visto, que estaba cerrada. Y un pitillo en el antiguo cauce del Matayeguas.

La GU-921 no tiene nada que decirle a la GU-909, que te lleva a Brihuega a espaldas de Caspueñas. No tiene nada que decirle porque atraviesa el cauce del Matayeguas como una señora, sin titubear, moviendo el raso de su falda como si tal cosa, con la complicidad de El Atanzón, que mira de reojo. 

Los girasoles… unos están vivos y otros están muertos, que el agua escasea. Entre parcelas doradas de trigo y piedra abundan, a ambos lados, cementerios de girasoles que lo han dado todo y que ya no van a dar más. Las encinas que arraigan y sujetan el suelo sombrean la carretera como si no supieran hacer otra cosa mientras arañan con sus pequeñas púas al visitante. Los olivos ondean su bandera rubia de verde y sacan pecho al paso del tiempo, que no hay quien pueda con ellos. Yo, de mayor, quiero ser un olivo arrugado, fuerte y duro, y hermoso, y tierno en sus puntas que renuevan la hoja cada vez que toca. El olivo es el rey de España.

Otra experiencia de miedo. Miedo a la ida porque hacía una semana que no cogía a la Marifácil para rodar y parece que cuando pasa cierto tiempo sin agarrarla por los cuernos pierdo confianza y habilidad. Otra cosa ha sido la vuelta, momento en el que las cosas han vuelto a su sitio. Lo que no voy a hacer es quedarme paralizado por el aburrimiento, paralizado por el miedo ni paralizado por el miedo al miedo. Esas veces que no te ves capaz de nada hay que superarlas echándole huevos al asunto.

Así que dejadme solo con mi madrugueo, con mi torpeza, con mi miedo, con mi corzo, mi zorro, mi románico y mi pitillo, que a nadie le importa lo que hago.

2 comentarios sobre “Dejadme solo

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  1. Soy Alcarreño de adopción, con mis quejas y mi amor, con mis rutas y poca experiencia en la morena ( ninja), ella me pide gassss, yo le doy tranquilidad, nos complementamos.
    Disfruto tus letras, me traslada sin moverme, sigue así, compañero. Buena ruta, te seguiré leyendo.

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