La pluma es la lengua del alma

En 1883 nace la primera pluma estilográfica, inventada por Lewis Edson Waterman: la Waterman Ideal Fountain Pen. A este señor le despidieron del trabajo porque echó un borrón de tinta en una firma importante y decidió inventar algo para que eso no le ocurriera más, e inventó la estilográfica. El mecanismo de la estilográfica que inventó era muy simple: consistía en un depósito de tinta que era conducida hasta la plumilla a través de un alimentador que la distribuía al posar el plumín sobre el papel. Más tarde, Waterman comercializó los cartuchos de tinta. 

Unos pocos años después, George S. Parker mejoró ese alimentador para no mancharse los dedos al desenroscar el tapón, cosa que debía ser muy frecuente. Lo solucionó haciendo una especie de curvatura en el alimentador de tinta, cosa que conseguía retener la tinta que iba sobrando. Parker desarrolló otro sistema de alimentación llamado vacuum-filler por el que la estilográfica se llenaba de tinta gracias a una bolsita de goma que se podía bombear, absorbiendo la tinta del tintero. También desarrolló el sistema aerométrico y el sistema de capilaridad.

Roy Conklin en 1897 inventó el mecanismo llamado crescent filler para conseguir llenar la estilográfica por la absorción de la tinta hacia el depósito.

En 1907 Walter A. Sheaffer sustituyó esa pieza por una palanca que quedaba enrasada con el cuerpo de la estilográfica. Con el tiempo, Sheaffer comercializó el mecanismo snorkel, el touchdown y, finalmente, el cartucho.

Pero claro, el tiempo pasa y las cosas cambian. Una guerra mundial, la industria desbocada, el petróleo alimentando el mundo, la velocidad en las comunicaciones…

En 1938 Laszlo J. Biro patentó el bolígrafo, una nueva pieza mucho más funcional, más económica, rápida, industrializada… y de material más barato. En poco tiempo desplazó a la estilográfica, quedando ésta como un objeto poco entendible. El resto es historia conocida por todos (Bic Naranja escribe fino; Bic Cristal escribe normal…)

Pruebe, querido lector, a enseñar una pluma a un millenial: se abre así, tomas la tinta de este tintero, cuidado que mancha, si se cae se rompe, no la lleves en el bolsillo del vaquero. ¿No ves que es preciosa? 

El bolígrafo acabó con la estilográfica de la misma manera que la Livewire y demás motos eléctricas van a acabar con nuestras motos, que acabarán siendo objetos de culto que nadie va a entender. Pero es que las cosas son así. Las plumas son la lengua del alma (dice Cervantes) y las motos son el caballo de la libertad (digo yo).

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